"Si eres neutral en situaciones de injusticia has elegido el lado del opresor"

Desmond Tutu

"Lo preocupante no es la perversidad de los malvados sino la indiferencia de los buenos"

Martin Luther King

¡Viva la libertad! El sol nunca ha iluminado un logro humano más glorioso.

Nelson Mandela

viernes, 10 de marzo de 2017

De los derechos de las mujeres: #womenstrike #8MParo

De los derechos de las mujeres: #womenstrike #8MParo

Por Fernando Mendoza


“En el Día Internacional de la Mujer, debemos comprometernos a hacer todo lo posible para superar los prejuicios arraigados, apoyar la participación y el activismo y promover la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer.”
António Guterres[i]
Este 8 de marzo del 2017 se conmemoró el Día Internacional de la Mujer, fecha en que fue institucionalizada por la Organización de las Naciones Unidas, desde 1975,  la visibilización, sensibilización y reivindicación de la lucha de las mujeres por igualdad de derechos que el hombre y por condiciones de equidad. La intención es que los Estados y sociedades tomen conciencia de la injusticia e inequidad que prevalece y tomen acción en consecuencia.

En esta ocasión ONU Mujeres (Entidad de la ONU para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer) ha colocado como tema central de la conmemoración el de “Las mujeres en un mundo laboral en transformación: hacia un planeta 50-50 en 2030”. El exhorto es que para ese año exista equidad laboral para la mujer, para lo cual, la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW 61) sesionará del 13 al 24 de marzo de este año para deliberar sobre el empoderamiento económico de las mujeres en el cambiante mundo del trabajo. Lo anterior en congruencia con el quinto Objetivo de Desarrollo Sostenible: “Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas”.
A la vez, decenas de organizaciones de la sociedad civil, en más de 50 países convocaron a un paro y protesta en demanda de igualdad y del cumplimiento de los derechos de las mujeres a la igualdad, a condiciones libres de discriminación, a la libre elección de maternidad y, especialmente, a frenar la violencia que día a día sufren las mujeres. En la Ciudad de México miles de mujeres y hombres se manifestaron por la causa de los derechos de las mujeres, contra el machismo y el patriarcado. Sobre Paseo de la Reforma podían verse mujeres con carteles con las imágenes de personajes emblemáticos del activismo, desde Tina Modoti, Benita Galeana, la Comandanta Ramona, entre otras.
Apenas el pasado 5 de marzo se conmemoró el aniversario del natalicio de Rosa de Luxemburgo, incansable luchadora por los derechos de las mujeres, especialmente los laborales, contraria a las tesis nacionalistas y a favor de la internacionalización de los derechos sociales; lucha por la cual fue perseguida, llevada a prisión y dio su vida víctima de la represión hace casi una centuria.
Lejos estamos en México, en Latinoamérica y en general en el orbe entero de tener condiciones que permitan realizar los derechos con que las mujeres ya cuentan a nivel declarativo. El artículo 3o. del Pacto de Derechos Civiles y Políticos dispone que “Los Estados parte en el presente Pacto se comprometen a garantizar a hombres y mujeres la igualdad en el goce de los derechos civiles y políticos enunciados en el presente Pacto”.
EI 18 de diciembre de 1976 la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer que reconoce el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia, y el 9 de junio de 1994, en el Pleno de la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos, la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (‘Convención de Belém do Pará’). Esta última “es un instrumento pensado con base en las necesidades de las mujeres; es una Convención que considera, además del aspecto jurídico, el social, el antropológico y el feminista para dar respuesta a los problemas de la desigualdad entre hombres y mujeres. Busca modificar los patrones de conducta, tanto de hombres como de mujeres, para eliminar las prácticas y conductas basadas en la idea de superioridad o inferioridad de cualquiera de los dos sexos” Rodriguez, G, (2012). [ii]
 Si bien en el ámbito declarativo ha habido avances y podemos coincidir en que “el feminismo ha logrado incorporar al derecho internacional de los derechos humanos, y a los textos que lo integran, el reconocimiento a la discriminación histórica que ha sufrido la mujer y cómo esta discriminación le ha impedido el goce pleno y el ejercicio efectivo de sus derechos humanos” Franco, M, (2015)[iii]; es largo el camino aún por andar para contar con condiciones de equidad.
Ya apuntaba a fines del siglo XX Carol Gilligan: “dada la evolución de los derechos de la mujer, surge el cuestionamiento hacia sus efectos, cuestión que apunta actualmente tanto por la renovada lucha por esos derechos así como por las celebraciones centenarias de la gran cantidad de organizaciones de mujeres a los que dieron lugar  las demandas feministas de las mujeres” Gilligan, C, (1982).[iv]

Desde este foro entonces nos sumamos al activismo feminista por generar condiciones tanto en el ámbito privado como en lo público, para una verdadera igualdad sustantiva para las mujeres. Es preciso que sociedad civil, organizaciones internacionales y gobiernos de los Estados, generen sinergias para condiciones laborales en las mismas condiciones que los hombres e introducir la equidad de género transversalmente de manera sistemática en políticas públicas, decisiones jurisdiccionales, legislación y en prácticas sociales. Además es menester adoptar nuevas masculinidades que respondan a ese nuevo paradigma.


[ii] Rodríguez, Gabriela, (2012), La Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación  contra la Mujer (CEDAW), Colección del Sistema Universal de Protección de los Derechos Humanos, México: Comisión Nacional de los Derechos Humanos.
[iii] Franco Rodríguez, María José,  (2015), Los Derechos Humanos de las Mujeres en la Jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, México: Comisión Nacional de los Derechos Humanos.
[iv] Gilligan, Carol, (1982), In a different voice. United States of America: Harvard University Press.

viernes, 10 de febrero de 2017

#VibraMéxico. Sobre nacionalismos y sobre derechos y libertades

#VibraMéxico. Sobre nacionalismos y sobre derechos y libertades
Por Fernando Mendoza Elvira

“Nacerá un día un pueblo de ciudadanos, unido y amalgamado por un común amor y un común orgullo, inquebrantable e invencible para siempre.”
Adolfo Hitler[i]

Ante la amenaza que representa a la humanidad el neo-nacionalismo encabezado por Donald Trump desde la presidencia de los Estados Unidos de América múltiples voces y movimientos de protesta se han erigido en contra de las implicaciones de exclusión, discriminación, racismo, misoginia, homofobia, entre otras, que son resultado de su propuesta para recuperar la grandeza americana, mediante acciones de gobierno que atentan contra los derechos humanos y las libertades públicas.
En nuestro país se ha convocado a una marcha de protesta a realizarse en distintas ciudades del país el 12 de febrero de 2017, y se ha difundido ampliamente en redes sociales bajo el hashtag #VibraMéxico. La iniciativa surge como una acción desde la sociedad civil (OSCs, instituciones educativas y asociaciones empresariales) bajo la motivación siguiente:

“Es momento de que los ciudadanos sumemos esfuerzos y unamos voces para manifestar nuestro rechazo e indignación ante las pretensiones del Presidente Trump, a la vez de contribuir a la búsqueda de soluciones concretas ante el reto que ellas implican.”[ii]

Una lista de 77 nombres de organizaciones se han sumado a dicho movimiento, por citar algunos: Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad,  Transparencia Mexicana, Artículo 19, CENCOS; instituciones académicas y educativas como El Colegio de México la UNAM, la UAM, la UP. Llama la atención en la larga lista encontrar también a México Unido contra la Delincuencia o Mexicanos Primero.

Como podemos ver múltiples actores que han encabezado luchas y reivindicaciones sociales confluyen en un mosaico de diversas ideologías en un frente plural. La aparente nota en común es una especie de unidad en contra del enemigo en común: Trump.

No ha estado libre de voces en contra ese movimiento, actores como el padre Solalinde o periodistas como Julio Astillero se han pronunciado señalando como crítica que la protesta debiera tener como destinatario el gobierno mexicano, en especial, contra el presidente Peña. Se argumenta que sumarse al llamado de unidad nacional es hacerle el juego precisamente al gobierno y desviar la atención del verdadero agravio a la sociedad: la mala conducción del Estado mexicano.
Por otra parte, voces calificadas como la de Emilio Álvarez Icaza coinciden en señalar que, por el contrario, la manifestación además de tener el objetivo de unir esfuerzos contra las acciones agraviantes de Trump hacia la nación mexicana, también es un reclamo hacia el gobierno peñista por su deficiente actuación en la defensa de los intereses nacionales.

El presidente Peña Nieto ha insistido en hacer llamados a la unidad:

"Hoy nuestra Nación, como pocas veces en su historia reciente, está a prueba. Vivimos momentos cruciales en que se han conjuntado desafíos del exterior, con retos del interior.
Son tiempos de decisiones que no sólo van a determinar nuestro presente, sino también el futuro de nuestros hijos y el de las próximas generaciones. Son tiempos que llaman a la unidad: unidad en lo esencial, unidad como sociedad y como nación, unidad para encontrar juntos soluciones a las exigencias de nuestro tiempo”[iii]

Por nuestra parte, a reserva de abundar sobre el tema del nacionalismo con mayor amplitud en otra disertación, pareciera pertinente subrayar lo riesgoso que doctrinal y políticamente hablando puede resultar exaltar sentimientos nacionales frente a las acciones del señor Trump. No pareciera pertinente combatir el neonacionalismo Trumpiano con un llamado similar. Las lecciones de la historia nos han enseñado con crudeza experiencias en el Siglo XX de exclusión, exterminio y degradación como el nacionalsocialismo de Hitler:

“Esta doctrina [del nacional socialismo], que claramente se deriva del místico concepto que tenía Rousseau acerca de la Voluntad General, concebía la jefatura como la expresión natural del germanismo. Niega absolutamente la tradición de la democracia occidental… y afirma la absoluta e indivisible soberanía de la nueva jefatura sosteniendo que la nación debe considerarse un todo íntegro e inalterable... Al combinarse con una teoría racial específica se hace todavía más formidable ya que esta teoría mantenía la superioridad peculiar de los arios sobre el resto de la humanidad… ellos se encuentran unidos por la igualdad de sangre y su superioridad racial les da derecho a la dominación del mundo.”[iv]

La fortaleza de la reacción a las posiciones intolerantes del mandatario estadunidense nos parece que radicará en invocar los derechos humanos reconocidos en los tratados y convenciones internacionales y las libertades públicas contenidas en los mismos.

Ante las falacias neonacionalistas en que se sustenta la exclusión y discriminación argumentemos la universalidad de los derechos y libertades. Apelemos a la comunidad internacional  para la defensa de los principios universales de libertad, igualdad y fraternidad.

Desde aquí nos sumamos en lo fundamental a ese movimiento plural que se está conformando, pero pongamos el foco no en #VibraMéxico, depositemos la legitimidad en la reivindicación de derechos y libertades.




[i] Adolfo Hitler, Mein Kampf, citado por Jean Jacques Chevallier en Los Grandes Textos Políticos, Editorial Aguilar, 7ª edición, 1979, Madrid, España, P. 388.
[iii] Enrique Peña Nieto, discurso pronunciado el 5 de febrero de 2017 con motivo de la conmemoración del Centenario de la Promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, visible en: http://www.gob.mx/presidencia/articulos/centenario-de-la-promulgacion-de-la-constitucion-politica-de-los-estados-unidos-mexicanos-94629?idiom=es consultada el 10-02-2017.
[iv] Richard H.S. Crossman, Biografía del Estado Moderno, 2ª edición en español de la 4ª en inglés (1938), Fondo de Cultura Económica, México, 1965, pp 310, 311.

sábado, 4 de febrero de 2017

Día Mundial contra el Cáncer


"En el Día Mundial contra el Cáncer, como parte de nuestro empeño por no dejar a nadie atrás, decidámonos a poner fin a la injusticia que sufren los afectados por una enfermedad que puede prevenirse." 
António Guterres, Secretario General de la ONU.

Con motivo de la conmemoración del Día Mundial contra el Cáncer, 4 de febrero se conmemora, es ocasión para promover, en el marco del ejercicio del derecho a la salud, la imperiosa necesidad de prácticas de prevención y detección oportuna de esa enfermedad.

De conformidad con el artículo 12 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales los Estados Partes reconocen el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental y se comprometen a adoptar, entre otras, las medidas necesarias para la prevención y el tratamiento de enfermedades y la lucha contra ellas.

Los cánceres más mortíferos son los de pulmón, estómago, hígado, colon y mama. Según cifras del INEGI, del total de tumores malignos en la población de 20 años y más, los de órganos digestivos son la primera causa de mortalidad.[i]

Evitar lo más posible la exposición o el consumo de productos potencialmente cancerígenos (radiaciones ionizantes y ultravioleta, tabaco, alcohol, asbestos, arsénico, aflatoxinas en incluso infecciones de ciertos virus -p. ej. papiloma-). 

La detección oportuna con estudios realizados en tiempo (mastografía, colonoscopía, medición de antígenos, entre otros) son prácticas que el Estado debe promover y proporcionar a la población. Además, es deseable que como sociedad articulemos acciones organizadas para acompañar a enfermos, sobrevivientes y cuidadores de pacientes con cáncer en la árida y desgastante ruta que tienen que recorrer e impulsar apoyos de diversa índole.

Es preciso asumir cada uno de nosotros la responsabilidad personal y servicios de salud eficientes y oportunos por parte del Estado.


Fernando Mendoza Elvira
4 de febrero de 2017


lunes, 23 de enero de 2017

The Womens March: reivindicación de los derechos de las mujeres

“Sólo después de que las mujeres empiezan a sentirse en esta tierra como en su casa, se ve aparecer una Rosa Luxemburg, una madame Curie. Ellas demuestran deslumbrantemente que no es la inferioridad de las mujeres lo que ha determinado su insignificancia”
Simone de Beauvoir

El día después de la ceremonia de toma de posesión del magnate millonario Donald Trump como presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, fue celebrada una multitudinaria marcha de protesta organizada por mujeres en Washington, D.C. y replicada en muchos lugares del mundo –se registraron eventos incluso en la Antártida-. La propia organización de The Womens March reporta un millón de asistentes en su página web[i], estimándose dos millones de participantes en más de 60 países[ii].

En la Ciudad de México cientos de personas se sumaron a la marcha en una protesta realizada del emblemático Ángel de la Independencia a las instalaciones de la embajada norteamericana en México ubicada en Avenida de la Refoma. 

La marcha fue convocada a celebrarse en el centro del poder del vecino país del norte, el 21 de enero de 2017 a la 1:15 PM, invitando a participar a las mujeres y en general a cualquier persona que, con independencia de su género o identidad sexual, esté convencida de los principios enarbolados por el movimiento civil. Esa ejemplar manifestación de protesta se organizó por un Comité Nacional compuesto por activistas defensores de derechos, mayormente mujeres, con objeto de enviar “un mensaje firme a nuestro nuevo gobierno en su primer día a cargo y al mundo que los derechos de las mujeres son derechos humanos”.

Women’s march on Washington, 21 January 2017.
‘Women’s rights are simply human rights; human rights are women’s rights.’
Photograph: Jason Hornick for the Guardian 
La marcha tuvo como ejes fundamentales ser una expresión en ejercicio de la libre manifestación de las ideas de manera pacífica y bajo el principio de la protesta no violenta, para revindicar los derechos de las mujeres como derechos humanos, buscando generar una sociedad “en la cual las mujeres –incluyendo afroamericanas, nativas indoamericanas, en condición de pobreza, migrantes, discapacitadas, musulmanas, lesbianas y transgénero- son libres y capaces de procurar y sostener sus familias, en un medio seguro y sano, libre de obstáculos estructurales”.

El movimiento surge como una reacción al tono sostenido por el ahora presidente Trump durante su campaña, en la que encabezó una postura misógina, discriminatoria, sexista y patriarcal, excluyente no sólo a las mujeres sino a diversos grupos sociales. Donald Trump en sí mismo representa el estereotipo machista de hombre exitoso para los negocios –y ahora en la política-, proveedor, mesiánico, acusado de violencia sexual contra mujeres, siendo emblemático que era propietario de los derechos de producción del certamen de belleza Miss Universo, identificado precisamente por cosificar a la mujer y presentar el estereotipo sexualizado del cuerpo de las mujeres.

La llegada al poder de personaje como presidente del país más poderoso del mundo representa una seria amenaza a los derechos humanos en general y ha advertido reiteradamente que su gobierno se caracterizará por posiciones excluyentes, basado en una posición nacionalista, comercialmente protectora y, sobre toda, anteponiendo los intereses de lo que él considera el ciudadano americano –hombre blanco-, con lo cual, en su discurso, logrará recuperar la grandeza de los Estados Unidos como nación.

Esa seria amenaza a los derechos humanos, en especial de los grupos vulnerables, no sólo en su país sin en el orbe entero, merece como respuesta la oposición de todos y todas quienes nos encontramos convencidos de que el futuro de la humanidad se encuentra en el camino de la vigencia de los derechos fundamentales y las libertades desde una convivencia pacífica, democrática y con justicia social.

Encomiable pues sumarnos al movimiento que se ha generado a partir de The Womens March que no concluye con la celebración de la marcha de protesta, sino que ahora da paso a la continuación de la lucha mediante un programa de 10 acciones durante los primeros 100 días, es tiempo –menciona el movimiento- de hacer historia junto con amigos, familia y comunidad juntos por la defensa de los derechos de las mujeres y combatir la misoginia anunciada por Trump a la vez de tener inclusión con el resto de los grupos vulnerables afectados por la política segregacionista anunciada.

Sin pretender exhaustividad en el tema, nos parece importante apuntar algunos conceptos de derechos humanos y equidad de género imprescindibles para enmarcar la reivindicación de los derechos de las mujeres. El punto de partida es adoptar precisamente una perspectiva de género, entendido este como “los conceptos sociales de las funciones, comportamientos, actividades y atributos que cada sociedad considera apropiados para los hombres y las mujeres. Las diferentes funciones y comportamientos pueden generar desigualdades de género, es decir, diferencias entre los hombres y las mujeres que favorecen sistemáticamente a uno de los dos grupos[iii].

Es decir, el género está compuesto en una sociedad determinada por el conjunto de ideas y conceptos que ese grupo social atribuye a cada uno de los sexos, la idea de lo que implica ser masculino o femenino, que se traduce en la imposición de roles predeterminados de acuerdo con dichas ideas. La conceptualización predominante en el mundo entero de las concepciones de género ha sido históricamente la patriarcal y machista en la que al hombre se le presenta como el poderoso y el apto para desempeñar tareas y funciones sociales que les son negadas a la mujer, a quien a su vez se le atribuyen características emocionales y funcionales presentadas como inferiores y que tienen que ver con la maternidad, la crianza y las tareas domésticas.

En palabras de Marta Lamas “La conceptualización de las mujeres como "complementarias" de los hombres ha obstaculizado su reconocimiento como personas con intereses, derechos y potencialidades iguales a los de los hombres y ha dificultado su acceso a espacios y desempeños que se consideran masculinos. En un momento fue la educación y el trabajo asalariado, después la política y el ejercicio de la ciudadanía y ahora el límite se encuentra en las posiciones jerárquicas, tanto eclesiásticas como políticas y militares[iv].

Contar con una perspectiva de equidad de género como eje transversal en la promoción y defensa de los derechos humanos, nos permitirá entonces desvestirnos de esos prejuicios y concepciones para dar paso a que cada persona desde su individualidad decida y autodefina su propia identidad sin atender a las expectativas sociales en razón de su sexo. Se trata de un nuevo concepto de lo masculino y lo femenino a partir de la libertad de elección y no de identificaciones y estereotipos sociales del sistema machista.
Ello contribuirá a relaciones equitativas en un marco de ejercicio libre de derechos, para lo cual, contamos en el derecho internacional con un marco legal amplio al cual podemos apelar ante la amenaza que representan regímenes autoritarios y excluyentes como el anunciado por el señor Trump.

A partir del principio de igualdad del hombre y la mujer[v], se han desarrollado instrumentos para el reconocimiento de la mujer como sujeto de derechos y libertados y para garantizar condiciones de no discriminación. Es de destacar la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW) aprobada el 18 de diciembre de 1979 por la Asamblea General de las Naciones Unidas (entró en vigor como tratado internacional el 3 de septiembre de 1981), firmada por más de un centenar de países entre los que se encuentran desde luego México y los Estados Unidos de América.

Afirma la CEDAW “que el fortalecimiento de la paz y la seguridad internacionales, el alivio de la tensión internacional, la cooperación mutua entre todos los Estados con independencia de sus sistemas económicos y sociales, el desarme general y completo y, en particular, el desarme nuclear bajo un control internacional estricto y efectivo, la afirmación de los principios de la justicia, la igualdad y el provecho mutuo en las relaciones entre países y la realización del derecho de los pueblos sometidos a dominación colonial y extranjera o a ocupación extranjera a la libre determinación y la independencia, así como el respeto de la soberanía nacional y de la integridad territorial, promoverán el progreso y el desarrollo sociales y, en consecuencia, contribuirán al logro de la plena igualdad entre el hombre y la mujer[vi].

De conformidad con lo dispuesto en la CEDAW los Estados convienen en seguir, por todos los medios apropiados y sin dilaciones, una política encaminada a eliminar la discriminación contra la mujer, entendida esta como “toda distinción, exclusión a restricción basada en el sexo que tenga por objeto o por resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer, independientemente de su estado civil, sobre la base de la igualdad del hombre y la mujer, de los derechos humanos y las libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural y civil o en cualquier otra esfera[vii].

Resulta relevante considerar que “a pesar del impresionante catálogo de derechos incluidos en la CEDAW y el gran número de Estados Partes, la realidad demuestra que los derechos de las mujeres no son respetados. Las mujeres constituyen más de la mitad de la población del mundo, realizan dos terceras partes del trabajo, reciben la décima parte de los ingresos y son dueñas de menos de la centésima parte de las propiedades; además, la violencia contra la mujer es un mal endémico que prevalece a lo largo y ancho del planeta. Sin duda, esta situación se ve incrementada debido a las políticas de ciertos Estados que no tienen ni el más mínimo compromiso con la igualdad de la mujer y que, como consecuencia, no han ratificado la Convención, o bien de aquellos Estados que la han ratificado con reservas que imposibilitan el desarrollo progresivo de los derechos de la mujer, ya que, si las reservas consideradas de manera individual tienen cierto impacto negativo, sus efectos acumulados no pueden ser desestimados[viii].

Preocupante es que los Estados Unidos de América si bien signó este instrumento internacional el 17 de julio de 1980, a la fecha no ha sido ratificado, lo que sumado al discurso que ha empleado su actual presidente, hace necesario que como ciudadanos del mundo nos unamos y sumemos esfuerzos para exigir la observancia de los derechos de las mujeres y la no discriminación al régimen que está comenzando.

Es necesario no sólo nuestro activismo y compromiso con el movimiento de reivindicación de derechos, sino que además exhortemos a que el Estado mexicano adopte un papel protagónico, digno y activo en esa exigencia y en la reivindicación de los derechos humanos y la no discriminación. Como afirma Jorge Castañeda: “…México puede volverse uno de sus defensores [de los valores de occidente] para empezar, los derechos humanos y la democracia, y el combate a todas las posturas que los contradicen; el racismo, la xenofobia, la misoginia, la homofobia, el antisemitismo. La defensa del orden jurídico internacional existente, de las organizaciones multilaterales y regionales que lo acompañan, de las ideas aún exageradas de libre comercio, de libre circulación de bienes, capitales y personas, del derecho internacional humanitario, son banderas que México podría adoptar y transformar en la punta de lanza de la resistencia contra Trump[ix].

Desde aquí entonces convocamos a formar un amplio frente ciudadano que hagamos sinergia con la defensa de los derechos humanos de todos y todas, en lo personal, nos sumamos al movimiento The Womens March que en la defensa de los derechos de las mujeres reivindica los siguientes: El derecho a una vida libre de violencia; a la impartición de justicia ante la brutalidad policiaca; a desmantelar las inequidades en razón del género o raciales; al libre ejercicio de los derechos reproductivos; a los derechos de la comunidad LGBTQIA, a los derechos al trabajo de las mujeres en condiciones de equidad con acceso a servicios de cuidado infantil, licencias por enfermedad, protección a la salud, a cuidados familiares pagados y un medio ambiente en condiciones de seguridad e higiene en el trabajo (incluyendo en trabajo domésticos, del campo, personas indocumentadas y migrantes); al libre ejercicio de los derechos civiles y políticos, de las personas con discapacidad; a la protección de los derechos a inmigrantes y refugiados, y, a gozar de un medio ambiente sano.

Reiteramos desde aquí nuestra adhesión a los principios sostenidos por The Womens March y a adoptar un activismo serio y firme por la defensa de los derechos y libertades.En palabas de Karl Popper “…nosotros podemos dar el salto del mundo de la necesidad y la violencia al mundo de la libertad y la paz. La coexistencia pacífica es posible, y nuestra tarea sigue siendo llevarla a cabo. Nuestra tarea no es meramente interpretar el mundo sino cambiarlo[x].

Cambiemos pues al mundo, como ciudadanos informados con responsabilidad civil y política, sumemos esfuerzos en la defensa activa de los derechos y libertades, Hablemos de Derechos.

Fernando Mendoza Elvira
Ciudad de México, enero 2017.



[i] We did it! On January 21, over 5 Million of us worldwide and over 1 Million in Washington, D.C., came to march, speak and make our voices heard.” Visible en la página web https://www.womensmarch.com/ consultada el 23-01-2017.
[ii] The Guardian View on the anti-Trump marches: Nasty Women of the world unite, Editorial, The Guardian, visible en la página web https://www.theguardian.com/commentisfree/2017/jan/22/the-guardian-view-on-the-anti-trump-marches-nasty-women-of-the-world-unite consultada el 23-01-2017.
[iii] Conceptualización realizada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) visible en la página web http://www.who.int/topics/gender/es/ consultada el 23-01-2017.
[iv] Marta Lamas, Problemas sociales causados por el Género, visible en el micrositio de la Universidad Iberoamericana Puebla visible en la dirección web: http://www.iberopuebla.mx/micrositios/cu2015/docs/genero/Problemas%20sociales%20causados%20por%20el%20g%C3%A9nero_Marta%20Lamas.pdf consultada el 23-01-2017.
[v] Entendida la igualdad sustantiva y no meramente formal, es decir, la que implica una serie de medidas y acciones afirmativas tendientes a brindar protección y condiciones de empoderamiento a las mujeres para eliminar la brecha de desigualdad que las condiciones sociales del modelo patriarcal machista prevaleciente ha generado.
[vi] Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW).
[vii] Artículos 1º y 2º de la CEDAW.
[viii] Gabriela Rodríguez Huerta, La Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación  contra la Mujer (CEDAW), Colección del Sistema Universal de Protección de los Derechos Humanos, (Fascículo 6), Comisión Nacional de los Derechos Humanos, México, 2012- P. 57.
[ix] Jorge G. Castañeda, México Frente a Trump, Revista Nexos, número 469, año 40, volumen XXXIX, enero 2017, México, P. 17.
[x] Karl R. Popper, Después de La Sociedad abierta, Escritos sociales y políticos, primera edición, Editorial Paidós, España, 2010, P.419.